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miércoles, 29 de septiembre de 2010

ECUADOR - VOLCÁN RUCU PICHINCHA (3)

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com








(Viene del mes anterior.)

Tantas veces fui y acampé en el Rucu, que al fin, el volcán dormido se me volvió un lugar hogareño a toda hora del día.



Los colores impresionantes de la Naturaleza, a la vista.



Desde hace años, es posible y aconsejable subir por el Teleférico. En pocos minutos, menos de 10, ascendemos desde los 2800 de Quito hasta los 4000 metros.



Para quienes prefieren algo de comodidad a esa altitud, hay animales de carga disponibles.



¡Atención con el tiempo!




Las tormentas eléctricas se forman en minutos, a cualquier hora del día.



Lo peor y peligroso, que se forman muchas veces exactamente a pocos metros sobre nuestra cabeza.



La neblina también aparece y desaparece a cualquier hora.



Hay que estar preparados para una visibilidad de pocos metros.



Pero luego se despeja, mostrando la magnificencia de los Andes.



Los sombreros de fieltro, aconsejables. Aunque parezcan pesados, nos mantienen la cabeza fresca bajo los peores soles, proporcionan protección contra el viento y la lluvia, y con los peores fríos abrigan.



De noche, la temperatura baja en la carpa a 0 grados. Bolsa de dormir y un fuerte abrigo, indispensable.



Consejo vital: armar campamento lejos de la roca volcánica. De noche, cuando tormenta eléctrica, caen rayos en la cima del Rucu. De día pueden verse sectores quemados por los rayos.



Pese a todo, quienes amamos los paisajes naturales, soportaremos todas las fatigas para grabar en nuestro cerebro imágenes como éstas:



Y dormiremos, como se ve en la foto de abajo, a la altura de las nubes...

jueves, 26 de agosto de 2010

ECUADOR - VOLCÁN RUCU PICHINCHA (2)

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com







(Viene del mes anterior.)



Para dormir a pata ancha a 4500 metros, recomiendo encarecidamente un grueso colchón inflable. Habrá que cargar cerca de 3 kilos extra en la mochila; pero uno roncará de placer toda la noche y despertará sin dolores en todo el cuerpo.



Arriba pueden apreciar mi amado "sommier". Nunca me separo de sus casi 3 kilos extra.



Demasiadas veces he dormido como un perro en las alturas de los Andes por haber optado por cargar la menor cantidad de peso posible.







En las laderas del Rucu hay animales varios.







Hasta la fecha, en el Rucu nunca me he topado con ningún animal más peligroso que un conejo.



Los conejos abundan en la zona y son extremadamente confiados con los humanos, como pueden apreciar en la foto de arriba.

Sin embargo, a pocos kilómetros del Rucu, donde hoy se erige la ingeniería del teleférico, sí me he topado cara a cara con un animal peligroso: un puma rugiente. Esto sucedió en el 2004, cuando las obras del teleférico se hallaban a medio hacer. Alerto sobre ello: hay pumas (conocidos por los hermanos indígenas ecuatorianos como "leones del páramo") en la zonas verdes próximas a los volcanes, allí donde hay ganadería.





Si amamos los paisajes naturales, los Andes ecuatorianos...



El enorme esfuerzo de cargar mochila con 25 kilos a esa altitud queda justificado cuando contemplamos la magnificencia del Universo.



Estos paisajes andinos, inolvidables...



Continuaré el próximo mes con el Rucu Pichincha.



© CLAUDIO MADAIRES

viernes, 30 de julio de 2010

ECUADOR - VOLCÁN RUCU PICHINCHA (1)

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com








A lo largo de los últimos 6 años, desde el 2004 hasta el 2010, he acampado unas 20 veces en las laderas del Rucu Pichincha, el volcán más próximo a la ciudad de Quito.



"Rucu", en lengua quichua, significa "viejo". Este nombre tiene sentido en contraposición al "Guaga" ("joven") Pichincha, volcán conectado con él. A diferencia del Rucu, apagado, el Guaga está activo y representa siempre un peligro latente para la ciudad capital del Ecuador.



Hace años que funciona un eficiente teleférico, el cual une la ciudad de Quito con las proximidades del Rucu. El teleférico asciende desde 2800 a 4100 metros en unos 10 minutos.



Desde que descendemos del teleférico, hemos de caminar un par de horas por un sendero bien marcado hasta llegar al sitio de acampada.



Panorámicas de los Andes ecuatorianos a esa altura.



Quito, mientras ascendemos al Rucu, parece una ciudad soñada.



La vegetación es tupida a esa altitud. Hallaremos verde y flores multicolores por doquier.



Abajo, panorámica desde unos 4500 metros, justo debajo de la cima del volcán. El lugar es conocido como "Cueva del oso". Nunca supe por qué lo llamaron así.



Abajo, comiendo una reconfortante sopa en la "Cueva del oso".



Sin embargo, como no está entre mis apetitos hacer cumbres peligrosas (varios montañistas de varias nacionalidades murieron subiendo o en la cima del Rucu, alcanzados por rayos), de la "Cueva del oso" nunca pasé.



Prefiero acampar para disfrutar de las noches de los Andes.



"Acampar" significa llevar equipo de alta montaña. Los vientos nocturnos son terribles y el frío no es de despreciar. En la carpa, la temperatura permanece fija a 0 grados. Afuera suele descender a varios bajo cero, según los termómetros digitales.



Pese al frío y a los vientos aullantes que intentan arrancar la carpa de raíz, si uno lleva equipo adecuado disfrutará de las maravillas de las noches en los Andes, con cielos estrellados deslumbrantes y una paz imposible de hallar en las ciudades.



Jamás me topé con otro montañista que acampara en el Rucu.



En la Internet no hallarán fotos de acampadas nocturnas como las que les muestro aquí. Tampoco aparecen monstañistas al amanecer y durante los ocasos.



Continúo el próximo mes con mis experiencias en el Rucu Pichincha



© CLAUDIO MADAIRES

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